jueves, 14 de febrero de 2008

Entrenar por la mañana es mejor



Está comprobado que la mejor hora para realizar ejercicio físico es por la mañana. Si está por empezar a realizar alguna actividad o quiere modificar su ritmo actual, aquí le damos algunas razones para elegir las primeras horas del día.

Al levantarnos, luego de varias horas de reposo y descanso, el cuerpo está más predispuesto al movimiento que a última hora del día después de toda una jornada de trabajo y obligaciones. Lo mismo sucede con las ganas y, además, es más factible que tenga que suspender la visita al gimnasio por la tarde a causa de alguna reunión o retraso en el trabajo que por la mañana.

Otro beneficio de entrenar a primera hora del día, especialmente para los que quieran bajar de peso, es que el cuerpo quema más calorías debido a un aumento en el metabolismo, que se vería más intensificado si su rutina es de fuerza. Además, después de las horas de inactividad, el organismo necesita una dosis extra de energía para empezar a moverse, lo que implica que el consumo de reservas es mayor.

¿Se puede entrenar en ayunas? Sí, sólo basta con un tentempié para asegurar los niveles de glucosa en sangre necesarios para entrenar, pero tampoco es equivocado hacer el ejercicio en ayunas si lo que quiere es quemar más grasa, debido a que si no ingiere alimento, el cuerpo va a tomar energía de las reservas. Tenga en cuenta realizar esta comida luego de terminar la actividad.

Varios estudios han demostrado, además, que el ejercicio a estas horas potencia la actividad mental y que este efecto puede durar hasta por diez horas posteriores al entrenamiento. Asimismo, mejora el humor, debido a la producción de endorfinas, sustancias que nuestro cerebro segrega durante el ejercicio, provocando una sensación de bienestar.
No hay excusas. Es preferible renunciar a una hora más de sueño a cambio de que su rutina le de los mejores resultados


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lunes, 11 de febrero de 2008

La reflexología

La reflexología es una terapia alternativa que consiste en aplicar presión sobre los puntos reflejos de las manos, los pies y las orejas. Se basa en el principio de que esos puntos están relacionados con las glándulas y los órganos internos.


De hecho, a cada zona del pie, de las manos o de las orejas, le pertenece alguna parte del cuerpo. Entonces, al presionar un punto reflejo se puede equilibrar el flujo de energía y así corregir el mal funcionamiento del organismo.

En las plantas de los pies, por ejemplo, hay cerca de 70.000 terminaciones nerviosas. Estas son parte de las "zonas longitudinales" por donde pasa la energía. Para la reflexología el cuerpo se divide longitudinalmente en diez zonas, cinco de cada lado. Van desde las puntas de los dedos de los pies hasta la cabeza y luego hasta la punta de los dedos de las manos (o viceversa). La primera zona va desde el primer dedo del pie hasta el centro de la cabeza y luego hasta el dedo pulgar. La segunda zona va desde el segundo dedo del pie hasta la cabeza y hasta el dedo índice, así sucesivamente con el resto de las zonas.

Al hacer presión sobre un punto reflejo se actuará sobre el órgano del cuerpo que se encuentre en la misma zona.

Los reflexólogos pueden trabajar sobre el sistema endocrino, constituido por las glándulas endocrinas que son las que producen hormonas. También, esta terapia actúa en el sistema digestivo y en los órganos reproductores del hombre y la mujer. Y muy especialmente trabaja sobre el sistema musculoesquelético y el sistema nervioso.

Sistemas musculoesquelético y nervioso
Los sistemas musculoesquelético y nervioso constituyen la estructura que nos permite movernos. El primero está compuesto por los huesos y músculos. El segundo se compone del encéfalo, la médula espinal y los nervios que se ramifican a partir de esos órganos.
Las zonas reflejas que corresponden a estos dos sistemas se distribuyen por los pies y las manos.

Un tratamiento reflexológico alivia los espasmos musculares y favorece la coordinación de movimientos. Esto ocurre porque calma los impulsos eléctricos que se originan en el encéfalo y que se transmiten por la médula espinal. De esta manera se estimula la relajación de los músculos, de los ligamentos y de los tendones.
Pero este tratamiento es, además, holístico, es decir que considera al cuerpo como un todo. Y como el encéfalo y la médula espinal envían información a todo el cuerpo, con la reflexología se estimulan incluso órganos sensoriales, la piel y todos los músculos.

Dígale chau al estrés

Desde la antigüedad hasta hoy, siempre, los seres humanos hemos estado sometidos al estrés. Este se origina debido a un desequilibrio emocional que no se puede manejar. Existe un estrés negativo y otro positivo El negativo es que el se genera por los problemas de la vida cotidiana como tener que enfrentarse al trabajo, a los ruidos, a la violencia en las calles, a la inseguridad, a la contaminación. Cualquiera sea el motivo es difícil ante los factores agresores externos poder encontrar el equilibrio emocional.
Pero además de tener una manifestación psicológica también puede manifestarse de manera fisiológica. Puede afectar el sistema inmunológico y a la salud en general ocasionando problemas de presión, enfermedades de la piel y coronarias. Especialistas aseguran que el casi el 75 por ciento de los pacientes que atienden suelen tener enfermedades en las que el cuadro de estrés fue el precursor de estas.

El aspecto positivo del estrés
El lado positivo del estrés es que nos moviliza y nos mantiene activos. Lo importante es que ese estrés no pase la barrera y se convierta en negativo.
El estrés se vuelve nocivo cuando una persona vive en tensión continua a tal punto que no puede dormir bien, por ejemplo.

Cómo prevenir y tratar el estrés
El cuerpo necesita al menos ocho horas de sueño, una buena nutrición y ejercicio físico, para poder mantener los niveles de estrés dentro del rango positivo. Además, es muy importante darle tiempo a nuestro cuerpo para disfrutar y relajarse. La reflexología también puede ayudar. Como decíamos muchos de los problemas de salud se originan por el estrés, que nos afecta a todos de manera diferente. Se traduce en dolores de cabeza, tensión de cuello, dolores de espalda, trastornos digestivos, debilitación del sistema inmunológico, hipertensión arterial, problemas de piel, resfriados, entre otros.La reflexología no evita los factores que causan el estrés pero si puede ayudar a enfrentarlos, ya que uno de sus mayores beneficios es la relajación.
En otras notas de esta sección encontrará paso a paso cómo tratar el estrés con reflexología, por medio del tratameinto para el sistema nervioso y muscular.

Evitar las agresiones externas, las preocupaciones, los problemas es prácticamente imposible, pero si compensamos esos factores negativos con descanso, gimnasia, diversión y relax podremos llevar una vida menos estresante, sin dudas.

La escala de Holmes-Rahe
Si desea conocer qué grado de estrés experimenta, nada mejor que guiarse por la escala de Holmes-Rahe. Se trata de una lista de situaciones cotidianas con su puntaje, ideada por los médicos estadounidenses T. H. Holmes Y R. H. Rahe. Ésta evalúa los factores potencialmente inductores de estrés. Son 41 acontecimientos positivos y negativos, a los que se les ha dado un puntaje de acuerdo a la forma en que las personas se enfrentan con cada situación.
Si usted suma más de 300 unidades en un año puede tener un riesgo alto de enfermedad. Si su puntaje da por debajo de 299 hasta 150 se reduce ese riesgo en un 30 por ciento. En tanto, si su puntaje es inferior a 150 su riesgo es muy bajo. No obstante, tenga presente que las respuestas individuales a situaciones concretas varían en cada caso. Por eso, el resultado es sólo un indicador aproximado.

viernes, 8 de febrero de 2008

El Yôga y la alimentación

El Yôga es una filosofía que procede de la India, un país que cultiva eminentemente la alimentación lacto-ovo-vegetariana. Viajando en el tiempo a los orígenes del Yôga, hace más de 5.000 años, descubrimos que aquellos antiguos filósofos prácticos basaban todo su trabajo de evolución en la ampliación de la energía.

Ésa es la llave para alcanzar el samádhi (hiperconciencia), la meta de todos los tipos de Yôga. Además, el Yôga es una filosofía práctica, naturalista y que no posee teoría. Por ello el conocimiento se desarrolla exclusivamente a través de la práctica de técnicas; es un conocimiento empírico y vivencial.

Los antiguos Maestros, inmersos totalmente en esa filosofía, adquirieron un elevado grado de desarrollo de la sensibilidad, conocieron la existencia de materia sutil e incluso desarrollaron técnicas para su captación, asimilación y desarrollo, como por ejemplo los pránáyámas, la expansión de la bioenergía a través de ejercicios respiratorios.

Si observamos la frase que se le atribuye a Hipócrates, “somos lo que comemos”, es muy fácil deducir que los alimentos que ingerimos van a construir nuestro cuerpo físico, incidirán en nuestras emociones, en nuestra conducta, en nuestra psiquis, en nuestros pensamientos, en nuestros actos, en nuestra descendencia, en la especie, en todo.

Por ello, el sistema nutricional que acompaña a esta filosofía desde hace milenios está basado en la ingesta de alimentos que posean cierta forma de energía biológica que existe en la materia viva. Si incorporamos a nuestro organismo alimentos vegetales crudos, estamos brindándole células vegetales vivas con su calidad energética específica. Las plantas asimilan energía solar y la retienen en forma potencial; luego de ingerirlas, el organismo humano utiliza esa energía para sintetizar sustancias orgánicas esenciales, compensando así el propio desgaste celular.

Esta bioenergía recibe el nombre genérico de prána, es básicamente energía solar y se define como cualquier tipo de energía manifestada biológicamente. Puede ser absorbida de la luz, del aire, del agua o de los alimentos.

Pero, ¿qué es la energía? Si recurrimos a los físicos, ellos nos dirán que es el poder o la capacidad para hacer un trabajo. Aquí observamos la palabra poder, y son justamente fuerza, poder y energía los tres conceptos a los cuales estuvo unido el Yôga en la antigüedad, tal como se lee en los textos eruditos (shástras).

Esta forma de comer, que parece ser tan antigua, es la que más se acerca a las propuestas de los nutricionistas más modernos.

Dietas y Salud

El amplio mundo de los alimentos nos ofrece algunos que pueden mejorar nuestra apariencia y ciertas partes específicas del cuerpo.

Para prevenir la osteoporosis se necesita una dieta rica en calcio y esto se logra incorporando leche, queso y otros lácteos. Pero lo que no todos saben es que el magnesio también ayuda a mantener la estructura de los huesos. Fuentes muy ricas de este mineral son el arroz, la espinaca o el brócoli.

Comiendo algo nutritivo y sabroso como el durazno se puede prevenir la sequedad de la piel por su gran contenido de vitamina A que ayuda al cuerpo a generar más queratina que hidrata y brinda elasticidad al tejido.

Muchas veces cuando se entrena demasiado y no se ven resultados, la falla puede no estar en la rutina pero si en la dieta y lo que debe hacer es incluir o incrementar la dosis de hidratos de carbono. Según la nutricionista Debra Wein “ el músculo crece con las ultimas repeticiones de la serie y en este levantamiento intensivo de carga, el cuerpo de abastece de hidratos, con lo cual consumir de tres a cinco gramos de hidratos por kilo de peso levantado es suficiente”.


Ante los casos de cortes profundos en la piel, el morrón puede ser una parte muy efectiva del tratamiento de recuperación. Su gran aporte de vitamina C hace que se formen aminoácidos en la herida y la regeneración del tejido sea más rápida. Los alimentos más conocidos con gran contenido de esta vitamina son los cítricos o el kiwi.

La caída del cabello es un problema que preocupa mucho a los hombres y para ganarle la batalla hay que ir contra la DHT, una hormona que debilita los folículos capilares. Una defensa muy eficaz es la semilla de la uva. Investigadores japoneses descubrieron que cuando la calvicie es tratada a tiempo con extracto de esta semilla, se acelera el proceso de crecimiento debido al aporte de una sustancia llamada proantocianidina que se encuentra en esta planta.

El uso de un buen protector solar previene la aparición de arrugas en la piel, pero también existe una fuente extra de antiarrugas consumiendo alimentos que contengas vitamina E como las semillas de girasol, que ayudan a que el ardor provocado por el calor, sane más rápidamente si la piel ha estado expuesta al sol.

Sólo es cuestión de prestar más atención a lo que consumimos y procurar ingerir aquellos alimentos que pueden mejorar nuestro aspecto tanto interno como externo. Haga caso a estos consejos y ante cualquier consulta no dude en recurrir a un nutricionista.



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